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Castillo de Almodóvar del Río

El castillo de Almodóvar del Río es una de las fortificaciones más impresionantes de la provincia de Córdoba. Situado sobre un cerro, la silueta de sus torres y almenas destacan sobre el paisaje a kilómetros de distancia. Sus salones han sido testigos de historias de leyenda e incluso de fantasía, ya que también ha sido escenario para el rodaje de diferentes y películas.

Lugar de paso de muchas culturas

La privilegiada situación de esta fortaleza, a orillas del Guadalquivir, hizo que muchas culturas de la antigüedad se asentarán aquí. La primera mención que aparece de un asentamiento en el lugar que hoy en día ocupa el castillo aparece en los textos del naturalista romano Plinio, quien lo describe como un oppidum, un lugar fortificado.

Seguramente sería un enclave de relativa importancia al tratarse de un lugar fácilmente defendible y contar con un acceso fácil al río, desde donde se podrían transportar los productos de la campiña circundante. La producción agrícola favoreció industria manufacturera relativa a ésta. La alfarería, básica para la fabricación de recipientes que permitieran el transporte de miel, vino o aceite tuvo un fuerte desarrollo en la zona.

También en la región es conocida la explotación minera de varios yacimientos de oro y plata, lo que permitió la acuñación propia de moneda en el siglo II a. C.

Tras la romanización, la población se trasladó al llano. Con la conquista romana y la instauración de un sistema estatal fuerte, la seguridad de las poblaciones estaba garantizada, por lo que carecía de sentido buscar lugares altos fácilmente defendibles. Ante el auge del comercio, la población se desplazó a lugares que permitieran esta actividad con mayor facilidad.

La fortaleza islámica de al-Mudawwar al-Adna

Siglos después de la desaparición del Imperio Romano, la fortificación y la construcción de castillos volvió a ser necesaria. En el año 711 las tropas musulmanas entraron en la Península Ibérica y acabaron con el reino visigodo de Toledo. Para afirmar su nuevo dominio y someter a una población autóctona mucho más numerosa que la invasora, los líderes islámicos se vieron obligados a levantar fortalezas en su nuevo territorio.

En el año 740 se levantaron los primeros muros en Almodóvar del Río. Los árabes levantaron esta majestuosa fortaleza, a la que dieron el nombre de al-Mudawwar al-Adna, que significa, “el Redondo”. Este nombre se extendió también a la población que se formó junto al castillo.

Este imponente castillo nunca fue tomado al asalto, a pesar de los muchos asedios que sufrió a lo largo de su historia. A partir del año 758, la fortaleza pasó a manos del Emirato de Córdoba de Abderramán I, primer emir Omeya de la ciudad.

Uno de los sucesos más interesantes ocurridos en esta fortaleza fue la rebelión de los yemeníes contra el emir. Sin embargo, y a pesar de su empeño, fueron derrotados muy cerca de las puertas del castillo. Entre los siglos VIII y X, la fortaleza y su término formaron parte de la provincia de Córdoba. Con la desintegración del califato y la aparición de los reinos de Taifas, primero estuvieron bajo el control de la Taifa de Carmona y luego de la de Sevilla.

El fantasma del castillo

Como todo buen castillo, Almodóvar del Río tiene su propio fantasma. La leyenda cuenta que por sus salones y pasadizos se puede ver al espíritu de la princesa Zaida.

Ante el avance de los reinos cristianos desde el norte, varios reyezuelos andalusíes solicitaron la ayuda de los Almorávides, tribus bereberes fanáticas convertidas al islam hacía pocas décadas, pero que gozaban de una gran fuerza militar. Aunque los Almorávides llegaron como aliados, pronto se hicieron con el poder, acabando con la élite hispanomusulmana.

La princesa Zaida había sido enviada a la fortaleza por su seguridad. Sin embargo, la noche del 28 de marzo de 1091 los Almorávides tomaron el castillo y asesinaron a su marido. La princesa fue encerrada en la fortaleza, donde pasó el resto de su vida.

La leyenda dice que cada año, la noche del 28 de marzo, la princesa se aparece en forma de dama blanca y que se la puede ver recorrer los pasillos de la que fue su cárcel durante largos años.

La conquista cristiana

La plaza calló en manos cristianas el año de 1240, durante el reinado de Fernando III de Castilla. Tres años después, la localidad fue entregada al Concejo de Córdoba, permaneciendo bajo su jurisdicción durante los siguientes siglos. Los reyes castellanos llevaron a cabo ambiciosas ampliaciones y remodelaciones del castillo islámico.

Por sus mazmorras pasaron ilustres personajes como Don Fadrique de Castilla y Ponce de León o Enrique II de Trastámara. También sirvió como residencia al Rey Pedro I el cruel. Tras su marcha, la fortaleza sufrió grandes daños al realizar los captores de la misma excavaciones buscando un supuesto tesoro escondido por el rey.

Hasta 1478 el castillo perteneció al ilustre militar Gonzalo Fernández de Cordoba, el gran Capitán.

Un gran centro cultural

El castillo de Almodóvar del Río no ha llegado hasta nosotros como una ruina antigua y carente de utilidad. La fortaleza es a día de hoy un espacio cultural abierto al público donde se realizan gran variedad de actividades relacionadas con la historia y la cultura medievales.

Entre las visitas guiadas que se ofrecen desde la administración del castillo, destacan las destinadas expresamente a los más pequeños, acercando de manera didáctica así a los niños la historia del lugar. También se puede disfrutar de visitas teatralizadas, donde varios actores nos trasladarán al pasado más remoto del castillo.

Además de las visitas, se ofrecen comidas donde se puede degustar la gastronomía típica medieval o también se puede contemplar los combates medievales en las competiciones que aquí se realizan del deporte de Combate Medieval.

Un escenario de película

El castillo de Almodóvar del Rio alcanzó una gran fama al ser uno de los varios escenarios que en España se eligieron para aparecer en la conocida serie Juego de Tronos. El castillo aparecía en varios capítulos como el castillo de Altojardín, una de las fortalezas más hermosas del mundo de fantasía creado por George R. R. Martin.