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Castillo de Belmonte

El castillo de Belmonte es uno de los más renombrados de Castilla la Nueva, hoy en día Castilla La Mancha. Por sus salones han pasado personajes ilustres como el rey Enrique IV de Castilla o su hija, Juana “la beltraneja”. Convertido hoy en monumento nacional, todavía es posible apreciar su grandeza de antaño.

Historia del Castillo de Belmonte

Extracto de “Castillos y tradiciones feudales de la Península Ibérica”. José Bisso. 1870.

Hállase situada la población de Belmonte en la provincia de Cuenca, á cuyo obispado pertenece. Fué en su principio una pobre aldea, conocida con el nombre de las Chozas, que cambió después por el que conserva en la actualidad. El rey Don Pedro I la elevó á la categoría de villa, otorgándole
varios privilegios y colocando varios pueblos bajo su jurisdicción.


Asiéntase la villa sobre dos eminencias no muy elevadas, divididas por un estrecho valle, ocupando el castillo la más alta, que está al Oriente, y la otra las casas de la población, entre las que descuella la antigua iglesia colegial. Rodeábala una extensa muralla, formando de trecho en trecho puertas fortificadas que aun existen y conservan sus primitivos nombres, de San Juan la del N . , Chinchilla la del S., y Monreal ó Toledo, Puerta Nueva y del Almudi, las del O.

La iglesia parroquial, objeto de la protección constante del célebre Don Juan Pacheco, marqués de Villena y gran maestre de Santiago, que casi la reedificó á sus expensas, fué erigida colegial en virtud de la bula expedida por el Sumo Pontífice Pió I I , en Mantua, á 9 de las Kalendas de Diciembre de 1459, siendo consagrada el 21 de Marzo de 1460.

Cuenta Belmonte entre sus más preclaros hijos al Padre Alonso Pacheco, de la Compañía de Jesús, que sufrió el martirio predicando el Evangelio en las Indias, y al Padre Montoya, de la Orden de los Agustinos, Provincial que fué de Lisboa, donde se conservan sus restos. Ambos merecieron por sus virtudes ser colocados en el número de los Santos.

También fué natural de la citada villa ú oriundo de ella, el eminente poeta Fray Luis de Leon, una de las glorias más puras y legítimas de la literatura patria, y cuyo nombre, que ha llegado hasta nuestros dias rodeado de la aureola del genio, pronuncian hoy con veneración y respeto los escritores contemporáneos.

Terminaremos estas breves noticias con la descripción de las armas de la villa: fórmanlas una encina y un pino, leyéndose alrededor del escudo el siguiente lema: « Petrus Piex sponte villain fecit de Belmonte.»
Salió esta villa por primera vez del dominio de la corona como parte integrante del marquesado de Villena, del que se hizo merced al infante Don Manuel, hijo del rey Don Fernando III el Santo, y hermano de Don Alfonso el Sabio.

Habiéndose extinguido la sucesión directa de los primitivos poseedores,
fué agregada de nuevo á la corona en tiempo de Don Pedro I , el cual, como antes hemos dicho, concedió á la villa muchos privilegios, ensanchando al mismo tiempo su jurisdicción.

Al subir al trono Don Enrique III, y deseoso este monarca de favorecer á los nobles que más se habian distinguido defendiendo su causa, cedió el marquesado de Villena con la villa de Belmonte á Don Alonso de Aragón, conde de Dénia y Ribagorda, quien lo.poseyó, hasta que con motivo de la restitución de las dotes de las hermanas del rey, capituladas con Don Alonso y Don Pedro, hijos de dicho marqués, y con otros pretextos, hubo de suscribir un convenio, por el cual renunciaba aquella parte de sus dominios, recibiendo en compensación el ducado de Dénia.

El origen de la posesión de Belmonte y su castillo por la ilustre familia á quien hoy pertenecen, se remonta al reinado de Don Enrique III, llamado el Doliente. Queriendo el monarca recompensar los numerosos y relevantes servicios que habia recibido de Don Juan Fernandez Pacheco, le donó, después de otorgarle otras mercedes, la villa referida con todas sus rentas y derechos, expidiendo
el oportuno decreto en Tordesillas el dia 16 de Mayo del año 1398.

Repugnó el pueblo desde luego salir del dominio de la corona, y la repugnancia se convirtió bien pronto en abierta hostilidad, fundándola
en los privilegios otorgados por el rey Don Pedro, y en las promesas hechas á nombre del mismo Don Enrique III por el doctor Don Pedro Sanchez, quien ofreció que S. A. no la cedería jamás, estando decidido á conservarla en su mayorazgo. Esta resistencia dio lugar á una segunda resolución regia, confirmatoria de la anterior, que fué expedida el 23 de Setiembre de dicho año , por lo cual se mandaba á todas las ciudades, villas y lugares del reino, y especialmente al Adelantado Mayor de Múrcia, que hicieran llevar á debido efecto las órdenes soberanas.

Reconociendo entonces que la resistencia sólo conduciría á agravar el estado de las cosas en perjuicio del pueblo, los habitantes de Belmonte se avinieron á dar la debida posesión á Don Juan Fernandez Pacheco, habiendo aprobado el rey previamente las condiciones que vamos á relatar:
1.a Que el nuevo señor ofreciera no volver la vista á lo pasado, olvidando todo género de resentimiento por las ofensas que se le habian inferido.
2 . a Que respetara el privilegio de apelación ante el rey.
3 . a Que guardase con fidelidad los fueros de la villa, dejándole sus propios, como los tuvieron en tiempos anteriores.
4 . a Que no apremiara á persona alguna ni la solicitara para contraer matrimonio contra su voluntad.

5.a Que la villa nombrase anualmente los jueces que habian de entender en los pleitos y querellas que se suscitaran.

Aceptadas las capitulaciones que preceden, fueron juradas con las formalidades de costumbre, no sólo por Don Juan Fernandez Pacheco, sino también por los señores Don Alonso Tellez y Doña María Pacheco, su esposa, para el caso en que recayese en ellos la herencia del señorío, ó llegaran á poseerlo en virtud de contratos ulteriores.

Cumplidos estos requisitos, se dio posesión pacífica al agraciado, quedando así cumplimentadas en todas sus partes las órdenes del rey. La villa de Belmonte continuó formando parte de los dominios de la poderosa familia de los Pachecos, á cuyos descendientes pertenece en la actualidad el señorío, siendo digno de notarse que la aversion manifestada en un principio por los habitantes hacia sus nuevos señores, se cambió muy pronto en un afecto sin límites y un cariñoso respeto, constando en los archivos de la casa, que ninguno de los lugares de su pertenencia ha promovido menos pleitos, querellas y disgustos.

En el siglo xv llegó á su mayor apogeo la prosperidad de Belmonte, siendo objeto la villa de una predilección especial por parte de su señor el célebre Don Juan Pacheco, marqués de Villena, gran maestre de la Orden militar de Santiago y favorito predilecto del monarca, á quien dominó hasta su muerte, y contra el cual estuvo casi siempre en lucha declarada ó encubierta.

Conocida es por cuantos se han dedicado al estudio de la historia patria la parte activa que tomó el poderoso magnate en los acontecimientos de aquella época, tan fecunda en disturbios de todo género. No nos detendremos, por lo tanto, en reseñarla, ni nos seria posible siquiera el intentarlo, dadas las condiciones especiales de esta obra. Haremos, sin embargo, constar, que por entonces se edificó el castillo que domina á la villa, y cuya restauración está próxima á terminarse, como hemos indicado , bajo la protección de la ilustre dama cuyo nombre figura al frente de esta breve y desaliñada narración.

Los Estados del marqués de Villena presenciaron no pocas luchas de las infinitas que en aquellos tiempos se sucedieron, y á la fortaleza de Belmonte fué conducida por el gran maestre de Santiago la infortunada princesa Doña Juana, hija de Enrique IV, y conocida por el nombre de la Beltraneja,
albergándose allí desde la retirada de Villena hasta la capitulación de Chinchilla. Conócese todavía con el nombre de la Princesa la puerta reservada del castillo por donde hizo su entrada, y por la
que sólo entraban y salían los señores y altos personajes.

El célebre Don Juan Pacheco falleció el 19 de Diciembre de 1474, á los cincuenta y dos años de edad. Sus sucesores continuaron en posesión del Estado de Belmonte, perteneciendo hoy, según indicamos en otro lugar, á S. M. la emperatriz de los franceses, que lo recibió por herencia de su padre el conde del Montijo y de Miranda.

Arquitectura del Castillo de Belmonte

Originariamente, el castillo-alcázar de Belmonte fue construido en estilo gótico-arábigo por el dueño de la villa, Don Juan Pacheco, entre 1455y 1470. El castillo fue erigido sobre un pequeño cerro que dominaba la villa de Belmonte, por lo que la situación de la fortaleza era privilegiada.

Observando la planta del castillo se puede apreciar rápidamente que fue construido de una vez y sobre proyecto, ya que toda la edicifación presenta una forma peculiar. La planta del castillo de Belmonte dibuja una suerte de estrella, con una torre redonda en cada una de sus puntas. Como entrada dispone de otra torre de mayor envergadura, en este caso cuadrada.

Planta del castillo de Belmonte

El interior de la plaza es reducido. El patio de armas tiene forma de V y a cada lado del mismo se encuentran un gran edificio que servía como dependencias del castillo. El castillo servía como residencia, por lo que muchas habitaciones están pensadas para el descanso y disfrute de los señores que allí habitaban.

El lujo puede todavía hoy apreciarse en los artesonados de madera pintada que engalanan muchas de sus estancias y en la riqueza de los objetos que allí se exhiben, como una gran colección de armaduras medievales.

Para completar el complejo, el castillo posee una muralla exterior que lo protegía de las primeras arremetidas de cualquier enemigo que pudiera intentar asaltarlo por la fuerza.

El aspecto actual del castillo se debe a una fuerte restauración rrealizada durante el siglo XIX y al constante cuidado que ha recibido desde entonces.

Visitar el Castillo de Belmonte

El castillo se encuentra en la villa de Belmonte, en la provincia de Cuenca, España.

El castillo de Belmonte es un espacio abierto al público y por lo tanto es visitable. Para conocer los horarios y precios del castillo de Belmonte puedes consultar su página web oficial, donde encontrarás toda la información actualizada.

Actividades en el Castillo de Belmonte

Este castillo no sólo es un museo en la actualidad, sino que el escenario medieval que proporciona sirve para la celebración de multitud de actos y eventos. Entre las más destacadas se encuentran las competiciones de combate medieval que se realizan en su patio de manera periódica, las cuales trasladan al visitante a la época de esplendor de esta formidable fortaleza.