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Castillo de Burgos

El castillo de Burgos defiende la ciudad castellana del mismo nombre. Construido en la época de la Reconquista cristiana, la fortaleza dominaba todo el valle frente a la villa real de Burgos. Hoy en día se erige como testimonio del lejano pasado militar de la ciudad burgalesa.

Historia del Castillo de Burgos

El castillo y la ciudad de Burgos datan de los primeros episodios de la reconquista cristiana de la Península ibérica. A finales del siglo IX los reinos cristianos de León y Asturias comenzaban a extenderse hacia el sur, hacia el Duero. Sin embargo su expansión dejaba descubierto su flanco este.

Para proteger al reino, el rey Alfonso III el Magno encargó al conde de Castilla Diego Porcellos la edificación de un castillo para servir como elemento defensivo ante el más que previsible contraataque andalusí desde el sur. Según dicen las crónicas, bien en 882 ó 884 se fundó la ciudad de Burgos, cuyo nombre parece provenir de la palabra germana Burg, que significa ciudad o villa.

Alfonso III el Magno

Para su fundación se reunieron seis conjuntos de casas que ya existían en el lugar, a las cuales se les añadió una muralla y un fuerte castillo en lo alto de un cerro para protegerlas. La ciudad se convertiría en la capital del condado y después en la del reino tras la independencia de Castilla de León.

La ciudad enseguida cobró una gran importancia como lugar de paso y protección de los peregrinos que se dirigían hacia Compostela, por lo que rápidamente se convirtió en sede episcopal.

Bajo el reinado de Alfonso VI de Castilla, la ciudad se convirtió en la residencia real. El castillo fue agrandado y convertido de mera fortaleza militar a palacio real. Hoy en día todavía se pueden apreciar los restos del palacio de aquel entonces.

Al tratarse de un palacio regio, sus salones han sido escenario de intrigas palaciegas y asesinatos políticos. Durante el reinado de Alfonso X el sabio se produjo uno de estos episodios. Ante la aparente debilidad del rey, su hijo y sucesor Don Sancho, temiendo que ser despojado de sus derechos al trono llevó a cabo una conjura para eliminar a los otros competidores al trono.

Don Fernando y Don Alfonso eran hijos del príncipe Alfonso de Castilla, primogénito y sucesor de Alfonso X el sabio. Debido a su candidatura al trono del Sacro Imperio Romano Germánico, Alfonso X había abandonado Castilla para hacer valer sus derechos, tiempo durante el cual el príncipe Alfonso se encargó de la regencia del reino.

En 1275 el príncipe falleció, por lo que se suponía que su hijo Alfonso, nieto de Alfonso X ocupara el trono. Sin embargo, las Cortes de Castilla nombraron sucesor legítimo a su tío Sancho, que gobernaría como Sancho IV desde 1284. Aprovechando la ausencia del rey, el ahora príncipe Sancho decidió eliminar a sus sobrinos para evitar cualquier posible reclamación de éstos al trono. Los infantes Alfonso y Fernando fueron apresados y asesinados, asegurándose el príncipe Sancho la corona a la muerte de su padre.

Sancho IV el Bravo

La ciudad y su castillo también son símbolos de la resistencia contra cualquier invasor. La ciudad no sólo sirvió como baluarte contra el enemigo musulmán. También lo fue contra los invasores del norte. En 1374 durante el periodo conocido como la Guerra de los 100 años, la ciudad de Burgos fue el punto de reunión de las tropas, que mandadas por Enrique II, rechazaron a los invasores ingleses reunidos por los duques de Lancaster y Bretaña.

En el castillo de Burgos también se tramó la conjura contra el condestable de Castilla Álvaro de Luna, hombre de Estado y una de las personas más influyentes del reino durante el siglo XV. Apoyado por la reina, varios cortesanos consiguieron marcar a Luna como un traidor y después de unos disturbios en la ciudad en abril de 1453 fue apresado, siendo finalmente ejecutado en Valladolid ese mismo año.

Palacio del castillo, abandonado en el siglo XVIII

Con la llegada al poder de los Habsburgo, la ciudad de Burgos fue poco a poco perdiendo protagonismo en los asuntos españoles. El castillo perdió protagonismo, convirtiéndose en un puesto militar de poca importancia hasta el siglo XIX.

Arquitectura del Castillo de Burgos

El castillo de Burgos es una fortaleza que tuvo su razón de ser en los siglos IX-XIII, durante la expansión de Castilla contra Al-Andalus. De carácter marcadamente feudal, el castillo fue también residencia real, por lo que su arquitectura se adaptó tanto a usos militares como palaciegos y de gobierno.

La fortaleza era en origen un alcázar. Servía como fortificación última de la villa de Burgos, de cuyo sistema defensivo formaba parte.

El castillo contaba con una muralla exterior que envolvía a toda la fortificación y que servía como primera línea defensiva. Tras ésta se encontraba el castillo propiamente dicho. El castillo contaba con 10 torres defensivas, unas de planta circular y otras cuadrangulares.

En el interior del recinto se distinguían dos grandes edificaciones. Por un lado se encontraba el palacio real, de estilo gótico y por otro, un gran edificio que servía para fines militares. Entre ambos había un amplio espacio que hacía las veces de patio de armas.

Visitar el Castillo de Burgos

Las ruinas del castillo de Burgos han sido habilitadas para su visita actual. El castillo en cuestión se encuentra en muy mal estado, pero gracias a las obras de recuperación llevadas a cabo a principios del siglo XXI, el visitante puede apreciar cómo era el castillo de la ciudad.

Además, la visita puede completarse con la visita del centro de interpretación del Castillo de Burgos, donde se explica pormenorizadamente la historia y el papel de la fortaleza en la evolución de la ciudad.

Para profundizar en el conocimiento histórico del lugar, el Ayuntamiento de Burgos ha elaborado unos pequeños vídeos explicativos donde se narra la historia y características del castillo. Estos vídeos pueden visionarse de manera completamente gratuita en Youtube en diferentes idiomas. A continuación facilitamos el primero de ellos.

La situación privilegiada del castillo sobre un cerro lo convierte en un mirador perfecto para poder observar la ciudad de Burgos y las diferentes sierras que la rodean, donde destaca la sierra de Atapuerca.

La visita al castillo es completamente gratuita.

Cómo llegar al Castillo de Burgos

Los restos del castillo de Burgos se encuentran en el cerro que domina toda la ciudad castellana. Para llegar hasta allí es necesario subir hasta el cerro bien a pie, bien en vehículo privado.